miércoles, 21 de septiembre de 2011

La inercia del déspota.


Hoy mientras leía Fundación e Imperio de Asimov y escuchaba el Blues de Hendrix, he leído dos palabras, una muy cerca de la otra, inercia y déspota. Sería por el guitarreo continuo y exquisito del que considero hasta la fecha mejor guitarrista de rock o por el sueño acumulado ya de media semana por lo que he empezado divagar pensando en la inercia del déspota. Y es que cuando uno empieza a ser déspota, no puede ya echarse para atrás. Cuando uno comienza  unas leyes para disminuir profesores y aumentar la policía o cuando se intenta que los que menos tienen, tengan que pagar más. Y que los que más no ayuden. La propia inercia de las medidas obliga a que aparezcan las luchas de clases. Actualmente hay lucha de clase, pero los que luchan de una manera eficiente son los ricos, no los pobres oprimidos, que pienso que aguantan las penurias de la mejor manera posible. Sin embargo los ricos empuñando la cuchara, sin permitir que nadie se acerque a su mesa se aíslan y dirigen en la sombra,  oprimiendo con sus leyes y pactos de mercado. Acabando con lo público mediante un doble rasero y una doble moral. ¿Gobiernan bien? La respuesta es sí, bien para ellos. Cada vez hay más pobres en estados unidos, pero también cada vez hay más gente que conduce Porches en el país de la libertad.  La sanidad y la educación deberían ser gratis, pero están tan mal y tiene tan poca calidad lo público que nos es mejor pagar por unos servicios mejores. Esta idea o parecida escuche ayer a una vendedora de seguros.  Sin embargo hace aguas por muchos lugares esta idea. Lo primero es que gratis se murió hace mucho tiempo, yo como todos pago impuestos, y si no paga usted por que le han dejado sin trabajo, tranquilo,  pagamos todos solidariamente, como pagará o como ha pagado. Que nadie engañe ni se deje engañar. Razón de más para defender lo público, para que mis impuestos no sean una minuta, ni un diezmo.
La inercia del déspota lleva a una sociedad más cabreada, y para aplacar tal cabreo, nada como el inmovilismo y el conformismo, que todo se quede igual, que nada avance, que predomine el mama que me quede como estoy, pues el futuro puede ser más aterrador de lo que creemos. Todo puede ir peor, y  todo tiempo pasado fue mejor. Mientras tanto la inercia hace que el déspota tenga que acabar con puestos de trabajo para que sus allegados tengan un porche. La Inercia nunca va hacía diferente dirección, ni diferente sentido.  Luego diréis que no se os aviso del la inercia del déspota. Pero tener claro que tras una privatización, solo puede ir otra. Y lo único que quiere el déspota que sea de todos, es el adormecimiento del pensamiento, el aborregamiento y el miedo. Pues todo lo demás, el déspota lo desea en sus manos.
inercia.
(Del lat. inertĭa).
1. f. Mec. Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.
2. f. Rutina, desidia.

déspota.
(Del it. despota).
1. m. Soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna.
2. m. Hombre que ejercía mando supremo en algunos pueblos antiguos.
3. com. Persona que trata con dureza a sus subordinados y abusa de su poder o autoridad.

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