
Intentar hacer una entrada sobre Los Suaves es todo un reto, pues como
sabéis Los Suaves somos todos, así que me centraré en el nuevo disco,
adiós,
adiós, que no es una despedida, que no ahí un juego de palabra de doble negación. Y el disco empieza diciendo que el
adiós es una bienvenida, y los de
Orense son de una pasta echa a base de directos y directos, carretera y
Rockandroll, vi una entrevista en
teleaguirre el otro
día bastante graciosa en la que declaraban que ellos no vivían de vender discos sino de hacer directos, como la mayoría de los músicos, y si vendían discos era por que los seguidores así lo deseaban, parece ser que me regalaron el último disco de la tienda y en tick
tack ticket ya no hay entradas me he tenido que dirigir a entradas.
com para el concierto del 5 de mayo, voy para
allá, ya contaré la crónica del concierto. Bueno el disco suena a 100% Suave, bastante mejor que el Jardín de las delicias, como siempre con unas perlas en las guitarras y con unos versos del
yoshi que emocionan, frases que te golpean con sinceridad, por ejemplo "Para llegar al infierno solo hay que querer ser querido y darte cuenta al final del camino" y es que ya
sabéis los suaves son la
alegría de la huerta del
Rock estatal, muerte, tristeza,
agonía, soledad, dónde van los sueños. Pero los suaves son así, como un buen
Blues no se toca para entristecer al personal sino que de tan mal que se pasa solo te queda la
alegría, en fin esto es un valle de
lagrimas pero escuchando a los suaves, el valle es más ameno. Se echa de menos alguna acústica estilo
pardao pero no se pueden comparar canciones, tiene la de Miau, Miau que es una maravilla de canción. Y se alza el trueno, una versión del gran
Gary Moore que los suaves hacen suyas, un par de buenos
rokanroles pa menear la pierna, de lo
mejorcito. De los que vienen del país de la lluvia podría escribir un blog entero, pero no sería mi
historia pues ya
sabéis que los Suaves somos todos.