domingo, 11 de julio de 2010

El cerebro que se licua.

Tenía alguna cosa sería que comentar o algún disco que recomendar, pero prefiero hacer una entrada sobre una teoría tan absurda que parece divertida y es que sin poderse refutar, es completamente cierto que el cerebro se vuelve liquido con este calor.
Durante mucho tiempo me contaban que me tenía que sonar los mocos, en vez de sorbermelos, porqué los pititos eran los excrementos de los sesos, más tarde y tras muchos experimentos con el fumeque pude decir que los mocos tienen que ver más con el sistema respiratorio que con el sistema nervioso.
Sin embargo, a estas fechas en las que estamos basta sestear para cercioraros de que el cerebro tras una buena siesta de más de una hora se vuelve liquido, y su densidad como todo fluido dependerá de la Temperatura y de la Presión, En la Playa más liquido que en la Montaña. Bueno somos más del 60% agua, Los bebes cerca de un 75% y las medusas hasta un 95%, El liquido elemento tiene unas características tales que han originado la vida. Así, lo que llamamos vida no es más que una constante perdida de agua a favor de fabricar tejidos celulares, y mas tarde una perdida de agua y oxidación a favor del mantenimiento de esos órganos.(Aclaro que la barrera entre la vida y la no vida no está tan clara, los científicos no se ponen deacuerdo según el gran Punset).
Lo que quería yo contar es que no os despertéis con demasiada celeridad de la siesta por que vuestro coco no esta preparado para la realidad en la que acostumbra a existir, por lo que al estar demasiado fluido puede ocasionar trastornos, es mejor despertarse de poco en poco, y aprovechar la fluidez de los sesos para la ensoñación y el divertimiento personal, Aprovechar el beneficio del cambio de estado de los sesos. !Que invento la Siesta!

1 comentario:

  1. A veces no hace falta que sea un despertar de siesta. El despertarte al poco de haberte acostado por la noche y haber entrado en un sueño profundo puede causarte los mismos síntomas. Y esto a veces da igual que sea en verano que es invierno.
    Da un poco de miedo despertarte con el cerebro tan derretido que no te acuerdas ni como se llama la persona con la que llevas durmiendo tres años, aunque cuando intentas recordar qué estás haciendo ahí o quien eres y obtienes el mismo resultado, ya todo da igual, sólo quieres volver a ese estado difuso, por decirlo de alguna manera.

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