lunes, 8 de febrero de 2010

Adios, Adios.



Intentar hacer una entrada sobre Los Suaves es todo un reto, pues como sabéis Los Suaves somos todos, así que me centraré en el nuevo disco, adiós, adiós, que no es una despedida, que no ahí un juego de palabra de doble negación. Y el disco empieza diciendo que el adiós es una bienvenida, y los de Orense son de una pasta echa a base de directos y directos, carretera y Rockandroll, vi una entrevista en teleaguirre el otro día bastante graciosa en la que declaraban que ellos no vivían de vender discos sino de hacer directos, como la mayoría de los músicos, y si vendían discos era por que los seguidores así lo deseaban, parece ser que me regalaron el último disco de la tienda y en tick tack ticket ya no hay entradas me he tenido que dirigir a entradas.com para el concierto del 5 de mayo, voy para allá, ya contaré la crónica del concierto. Bueno el disco suena a 100% Suave, bastante mejor que el Jardín de las delicias, como siempre con unas perlas en las guitarras y con unos versos del yoshi que emocionan, frases que te golpean con sinceridad, por ejemplo "Para llegar al infierno solo hay que querer ser querido y darte cuenta al final del camino" y es que ya sabéis los suaves son la alegría de la huerta del Rock estatal, muerte, tristeza, agonía, soledad, dónde van los sueños. Pero los suaves son así, como un buen Blues no se toca para entristecer al personal sino que de tan mal que se pasa solo te queda la alegría, en fin esto es un valle de lagrimas pero escuchando a los suaves, el valle es más ameno. Se echa de menos alguna acústica estilo pardao pero no se pueden comparar canciones, tiene la de Miau, Miau que es una maravilla de canción. Y se alza el trueno, una versión del gran Gary Moore que los suaves hacen suyas, un par de buenos rokanroles pa menear la pierna, de lo mejorcito. De los que vienen del país de la lluvia podría escribir un blog entero, pero no sería mi historia pues ya sabéis que los Suaves somos todos.

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